Un estudio de la Universidad de Michigan (EE.UU.) afirma que cuando los padres oyen llorar a sus bebés su nivel de testosterona se reduce. ¿A qué se debe? Parece que la reducción resulta necesaria para la protección del bebé en situaciones de peligro.
Según el estudio los niveles de testosterona paternos descienden al ver a sus bebés en peligro y al dormir con ellos. Además, pueden conllevar el aumento de la empatía y la mejora de la relación amorosa con la madre.
Por otra parte, si los padres interpretan el llanto como un síntoma de irritación y sienten que no son capaces de consolar al bebé, entonces se produce un aumento de la testosterona lo que conlleva una respuesta negativa en el peque.
El estudio se realizó con 175 hombres. Se les practicaron test hormonales a través de la saliva. En una primera parte del experimento, los padres fueron separados de los bebés. Algunos de los pequeños estuvieron claramente molestos por la separación buscando en todo momento a su progenitor.
En una segunda parte, se reunieron a los padres con sus hijos e hijas. Se les entregó tres cajas de juguetes y dispusieron de 5 minutos para jugar con cada uno de ellos. En una de las cajas había un xilófono con un mazo, en otra un juego de empujar palancas y en otra una tortuga con formas.
Según Kuo: “los hombres con mayores descensos en la testosterona durante la separación previa de sus hijos fueron más sensibles durante la interacción consecutiva”. Los niveles de testosterona solamente descendieron durante la primera fase de separación y no durante la segunda de juego. Además, los padres de niñas fueron más sensibles que los padres de varones.
Según la investigación de la Universidad de Notre Dame en Indiana (EE.UU.), los padres que duermen con sus hijos cerca también sufren la baja de los niveles de testosterona. Esto podría volver a los padres más sensibles a las necesidades de los menores y ayudarles con las tareas paternas. El estudio se realizó en 362 padres de entre 25 y 26 años con tres grupos de población: los que dormían solos, los que dormían en la misma habitación de los bebés y los que dormían en la misma cama. El último grupo fue el que sufrió mayores descensos en los niveles hormonales.
“Individual variation in fathers’ testosterone reactivity to infant distress predicts parenting behaviors with their 1-year-old-infants”. Patty X. Kuo, Ekjyot K. Saini, et. Al. Developmental Psychobiology (2015). https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/dev.21370 DOI: 10.1002/dev.21370
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