Todos los padres y las madres de bebés saben que pierden calidad de sueño con el nacimiento de sus peques. Lo que tal vez no sepan es que el descansar mal puede provocar problemas de salud por lo que conviene recurrir a profesionales en caso de que se estime necesario.
El estudio estuvo dirigido por Sakari Lemola de la Universidad de Warwick (Inglaterra) junto a especialistas del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW Berlín) y la Universidad de Virginia Occidental. Se analizó el sueño de 4,659 padres y madres de Alemania con hijos y/o hijas nacidos entre 2008 y 2015.
Kelly Sullivan, perteneciente a la Universidad del Sur de Georgia y experta en sueño, comentó: "este estudio es particularmente informativo porque sigue sistemáticamente al mismo grupo de personas a lo largo del tiempo, evitando así muchas de las limitaciones con las que se encuentran otros diseños de estudios".
El estudio destaca cómo disminuye y se interrumpen los picos de sueño durante los tres primeros meses tras el nacimiento, periodo en que los bebés están más inquietos y necesitan de atención constante. Las madres declararon dormir una hora menos y los padres 15 minutos menos que antes del nacimiento.
"Los problemas para dormir son comunes y prevalecen más entre las mujeres", a lo que añade Sullivan que el sueño no alcanza los niveles previos al embarazo incluso hasta seis años después del parto". Trascurrido este periodo las madres siguen durmiendo 20 minutos menos que antes de la llegada del bebé.
El problema parece agravarse en madres que amamantaron frente a las que utilizaron el bebé. El sueño de los padres no se ve afectado por la diferencia en el sistema de alimentación. Además "las madres, incluidas las trabajadoras, todavía tienen más responsabilidades de crianza en el hogar y pasan más tiempo en estas tareas en comparación con los padres en la mayoría de los países industrializados". No hubo diferencia en los patrones por factores como los ingresos o la crianza en pareja frente a madres o padres solteros. Sí los hubo respecto a progenitores primerizos frente a los veteranos. Estos últimos tenían mejor calidad de sueño.
Las consecuencias de los problemas al dormir, según Sullivan, pueden ser entre otros: aumento de los accidentes, mal rendimiento en el trabajo, problemas de concentración, aumento de peso y otras enfermedades (como diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Como posibles soluciones Sullivan propone: “las estrategias de control del estilo de vida pueden incluir la gestión del estrés, el ejercicio, pedir ayuda a familiares y amigos y buscar la orientación de profesionales como terapeutas o médicos cuando sea necesario”. Además: tener una rutina nocturna constante y relajante, mantener el dormitorio oscuro, reducir la exposición a pantallas brillantes antes de dormir y la reducción del consumo de cafeína.
“Long-term effects of pregnancy and childbirth on sleep satisfaction and duration of first-time and experienced mothers and fathers”. David Richter, Michael D Krämer, Nicole K Y Tang, Hawley E Montgomery-Downs, Sakari Lemola. Sleep, Volume 42, Issue 4, April 2019. https://academic.oup.com/sleep/article/42/4/zsz015/5289255