Un estudio sobre el cerebro social de los niños revela un marcador de la futura aparición de este trastorno y abre un camino a una posible recuperación estimulando el cerebro mientras se está a tiempo.
La alteración se manifiesta desde las primeras semanas de vida, lo cual anticipa la aparición del trastorno y puede ayudar a prevenirlo con los estímulos adecuados. Según la ONU, el autismo es una afección neurológica permanente manifestada en la infancia. El índice de autismo en el mundo es alto y la falta compresión provoca grandes repercusiones en las personas, sus familias y la comunidades. Por ello, la ONU ha declarado el 2 de abril como Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo.
¿Qué se entiende por cerebro social? Son las regiones neuronales que se desarrollan desde las primeras semanas de vida de una persona en respuesta a los estímulos sociales: voces, rostros y gestos de las personas de su entorno. Estos estímulos se despiertan en el recién nacido por razones desconocidas, pero los que los desarrollan en menor grado acaban padeciendo el trastorno (TSA).
El estudio demuestra que el desarrollo del cerebro social se obstaculiza por la indiferencia precoz a los estímulos desde el nacimiento. Según Holger Sperdin de la Universidad de Ginebra: "los bebés que presentan TSA son menos atraídos por los estímulos llamados sociales. Sin embargo, no se sabía qué ocurre a nivel cerebral a una edad tan temprana. Para averiguarlo, nosotros partimos de la hipótesis de que estos niños mirarían de forma diferente vídeos con información social y de que su cerebro social respondería también de otra forma".
En la investigación se utilizó la electroencefalografía (EEF) y la tecnología del seguimiento de ojos mientras que los niños miraban vídeos. Los niños con TSA exploraban las imágenes de manera muy diferente. Además, este hecho se acompaña de alteraciones importantes de la conectividad neuronal y los flujos de información en regiones específicas del cerebro social, y en las ondas cerebrales alpha y theta.El estudio sugiere que las terapias precoces orientas a mejorar la capacidad para responder a los estímulos sociales podría mejorar el funcionamiento hasta el punto de restaurar el cerebro social para evitar la manifestación del TSA posteriormente.
Early alterations of social brain networks in young children with autism. Holger Franz Sperdin et alia. eLife 2018; 7:e31670 DOI: 10.7554/eLife.31670 https://elifesciences.org/articles/31670
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